martes, 19 de enero de 2010

El 14 de febrero

No podia estar mas claro para mi.

El año pasado me exhalte, deje que me afectara y escribi sobre lo mucho que odio ese dia, y lo que conlleva.

Esa fecha deberia cambiar de nombre. El dia de las declaraciones, el dia en que crees que vale la pena gastar a lo idiota, el dia discriminar a tus conocidos de tus amigos por quien recibio y dio algo, el dia de liberar la sexualidad. Eso se ve todo junto especificamente el 14 de febrero.

El amor y la amistad son valores que estan ahi todo el tiempo. Es horrible que nos sintamos confundidos cada 14 de febrero por que no tenemos razon para dejar fluir la sexualidad. Y es horrible que muchos de esos confundidos en verdad lleguen a creer que nadie los quiere.

S.O.S. Yo fui uno de esos confundidos, hice como 3 notas de eso en este blog tan solo el año pasado.

Pero demostrar amor NO es liberar la sexualidad. Y, definitavente y en muchos casos, dejar fluir la sexualidad NO es demostrar amor. Es cierto que vienen juntos. Y es cierto que el 14 de febrero es cuando mejor encajan juntos (a ojos de la sociedad) para la gente que no lee. Realmente, solo la gente que no lee le da importancia significativa al 14 de febrero.

Obviamente, esta nota es para gente que si lee, y por ende, que tiene un poquitin mas de inteligencia emocional.

A mi me tomo un año exacto darme cuenta de eso. Y no tiene nada que ver con mis relaciones personales (o falta de ellas).

Esto es algo que he sabido siempre. Los que esperan al 14 de febrero para dar amor, esperaran al 14 de noviembre a que nazca su bebe.

El amor esta en el aire! No se trata de dejar de dar amor solo por no poder ligarlo al sexo en ese dia en especial. Dios nos ama todos los dias, los amigos y la familia estan ahi siempre. La pareja tambien. Ya es tarde para hacer campaña y tratar de quebrar el negocio de globos, tarjetas, rosas, dulces, peluches, etc., asi que, ¿por que dejar que el negocio nos quiebre a nosotros?

Asi que, San Valentin, el unico santo puñetero, vete a tomar por tu cuenta, que yo ire por la mia.

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