Tengo problemas con el compromiso. No tanto que le tenga fobia, es más un desdén, una apatía a comprometerme con algo que no me tenga total y absolutamente convencida de que es lo mejor para mi, me hace y hará bien, y aportará nuevas y mejores cosas de lo que ya tengo.
Así es como he renunciado a 4 empleos y me han corrido de uno, terminé con mi primer novio a los 17 y con mi segunda pareja hace meses, y siempre regreso a mi agujero semi feliz porque estoy convencida de que no estoy segura de que los quiero. Es un problema, el hecho de no sentir por dentro con tanta o más fuerza como la potencia de todos los cambios que ocurren afuera, y si eso sucede en un momento "no formal" de la relación, no me quiero imaginar que sucede en caso que diga que si a todo y me arrepienta después de todo.
Perdóname, lo voy a repetir. Es una pena, y una lástima, que lo que yo sentía por dentro al estar contigo, no fuera tan fuerte ni más grande que toda la angustia que me generaban las cosas que estaban pasando afuera por causa de esa relación. No estuve a la altura de lo poco que tenía que hacer y definitivamente no quería tener que hacer más por que no me nacía. Para mi era un costal de angustia colgando del cuello, y creo, por lo que he leído, que así no se debería sentir una relación.
Soy una persona muy afortunada con el hecho de que lo tuve todo al nacer. Padres, casa, familia, educación, atención, tías y tíos, primos, abuelas. Todo lo material necesario e innecesario que se me ocurriera pedir, y cuando a eso se le acababa la satisfacción inmediata aprendí que en vez de juguetes y ropa (la odiaba), lo que deseaba eran libros. Quisiera volver el tiempo y decirme que no, que en realidad, lo que deseaba eran amigos, que no leyera tanto, que con leer un libro una vez estaba bien, que hablara más, que saliera más, pero no cambiaría nada porque siempre hubo algo en mi que repelía a las personas, y así a esta edad todavía lloro porque no tengo amigos nuevos y los viejos tienen sus vidas y si me aprecian pero no soy fundamental, sus recuerdos conmigo parecen no ser tan importantes y por supuesto que mucha culpa es mía por solo alejarme y no volver pero ahora que necesito hablar con otras personas no se a quien acudir.
Pues mi mecanismo de defensa es renunciar a soñar. Dejé de pensar en lo que quiero y lo que me gusta, y ahora no lo se. No se que deba buscar porque las pocas experiencias que he tenido no son ninguna referencia a lo que se deba de sentir. En el trabajo es igual. Me voy sola, estoy bien adentro pero afuera vivo en un cuarto sin conocer a nadie ni siquiera para platicar en un café o un bar, solo trabajo y encierro, y claro que todo eso afectó mi capacidad y se vio reflejado. Mi referencia es que quiero un trabajo en donde no me sienta así, y pues esa descripción de puesto no existe. Mis intentos de arreglarme y arreglar mi actividad son tontos, falta de atención, en verdad no es intencional, yo quiero hacerlo bien y siento que doy todo pero en verdad me falta esforzarme, me falta habilidad y velocidad, se me olvidan cosas básicas, confundo muchas cositas en la práctica a pesar de haberlas hecho anteriormente con normalidad. Perdonen jefes y compañeros, no me burlo de ustedes, es algo que está mal en mi y parece que es depresión. Las promesas de un trabajo más digno (tu tío conoce al jefe de x, el jefe de tu tía le pidió tu CV) están olvidadas porque nunca llegan. Por eso renuncio a soñar, lo que hay es bueno, y es malo, y es jodido, y es aburrido, y es bonito, y tal vez o tal vez no llegue algo mejor.
Paz.
LIBROS Y FOROS...06 DE ABRIL DE 2010
Hace 15 años
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