Últimamente veo al amor como el mar, tal cual. Hay 2 personas que saltan juntas, y nadan y se apoyan en la fuerza del otro cuando no aguantan, y es una experiencia increíble, como saltar dentro del mismo mar.
Hay veces en las que se cansan, y no pueden estar cargando a alguien a nado todo el tiempo, y desgraciadamente por su propio bien tienen que soltarlo puesto que ya es puro peso muerto.
Hay veces en las que aceptan el reto a ver hasta donde aguantan, y se llevan mutuamente hasta el fondo, y se llegan a ahogar. Hay veces en las que si se sueltan tantito agarran fuerza y suben de nuevo a la superficie con la lección bien aprendida. Hay veces en las que no se aprende nunca la lección, y se pasan toda la mar hundiéndose y subiendo a flotar muchas veces. Hay veces cuando a alguien le gusta tanto flotar que suelta a su pareja en cuanto deja de seguir su ritmo y va por otra.
Tal como el mar, el amor te sumerge, te moja, te ahoga y te hace flotar. Tal como en el mar, en el amor hay tormentas, hay tempestades, hay calma y hay belleza. Y hay demasiados peces en el mar, pero nosotros somos de distintas especies, y queremos el que encaje perfecto.
Yo he visto todo eso, como si estuviera investigando, pero es que yo me la he pasado en mi lancha todo el tiempo, el amor apenas ha mojado la planta de mis pies. Pero esta vez quiero saltar, ver si logro mantenerme a flote, o si me hundo y debo intentar de nuevo. Quiero sentirme abrazada de esa agua, ahogada en ese sentimiento, flotando en esa playa. Quiero sentirlo todo. Esta vez saltaré.
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