martes, 27 de octubre de 2015

Deseo

Te deseo desde antes de saber lo que era el deseo. Te deseo en mis noches de soledad y te deseo cuando estoy asfixiándome entre tanta gente. Te deseo cuando voy caminando por la calle, cuando espero un taxi, cuando me siento en un parque a matar tiempo con mis audífonos, cuando entro a una librería y me pierdo entre palabras, cuando entro a trabajar y me hace falta un propósito para levantarme. Te deseo cuando voy a una fiesta y me quedo sentada por no tener con quien bailar ni platicar. Te deseo cuando estoy disfrutando del mejor café del momento. Cuando las voces de afuera no se callan y los miedos de adentro no se duermen, deseo poder contar contigo. Te deseo cuando estoy pensando que haré con mi vida, que pasos dar y hacia donde saltar a continuación. Cuando he pasado tantos años escuchando que algún día tendré a quien realmente merezco. Cuando esos mismos años deseándote han ido y venido igual de vacíos y no se cuando vas a llegar. Cuando veo que los deseos de mis amados se van realizando y el mio sigue vacante.

Deseo un amor, de esos que te quitan el aire, te dejan la mente en blanco y el cuerpo entero tiembla de anticipación. Amar tan fuerte que duela, que quite el sueño, que me haga trabajar aún más arduo con la simple promesa de que vale la pena. Con gusto perdería un par de neuronas pensando en ti todo el tiempo. Deseo tener una verdadera razón para llorar, secar esas lágrimas y seguir adelante sin vacilar. Deseo poder saber de una maldita vez qué o quién eres. Un hombre, un libro, un curso, un vestido, un nuevo idioma, un instrumento musical, un deporte, una carrera, un trabajo: ¿cuál de ustedes vendrá a enamorarme y darme al fin una esperanza para avanzar..? Seas lo que seas, Dios, te deseo tanto...

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